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PARÁLISIS FACIAL DE BELL

También conocida como parálisis facial periférica idiopática.

Definición: Es una forma temporal de parálisis facial, que resulta de un daño en el séptimo par craneal, encargado de controlar el movimiento de los músculos de la cara.

La parálisis de Bell es una forma aguda de Mononeuropatía del VII par craneal, siendo el tipo más común de daño de este nervio, que se caracteriza porque comienza repentinamente y va empeorando en el transcurso de 3 a 5 días.

CAUSAS

Se desconoce la causa específica de la parálisis facial de Bell, sin embargo, se ha sugerido que el desorden puede ser hereditario y, que sus manifestaciones clínicas se deben a la inflamación del nervio en el área donde atraviesa los huesos del cráneo.

Además, puede también estar asociada con una serie de patologías:
  • Sarcoidosis.
  • Diabetes. Ver Dieta para la diabetes.
  • Enfermedad de Lyme.
  • Síndrome de Guillain-Barre.
  • Miastenia grave. li>
  • Traumatismo.
  • Toxinas.
  • Enfermedades del aparato respiratorio: gripe, resfriado, etc.
  • Infección, por ejemplo por herpes.

SÍNTOMAS

Los síntomas generalmente comienzan de manera súbita y, después fluctúan entre leves y severos.

A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la parálisis facial de Bell.

  • Pérdida de sensibilidad en la cara, se puede sentir tensa y estirada hacia un lado.
  • Dolor detrás o en frente del oído, que puede ocurrir uno o dos días antes de la debilidad muscular.
  • Dolores de cabeza.
  • Lagrimeo.
  • Babeo.
  • Pérdida del sentido del gusto en las dos terceras partes anteriores de la lengua.
  • Hiperacusia del oído afectado.
  • Parálisis facial de un solo lado de la cara, que dificulta el cierre del ojo del lado afectado de la cara.
  • Cambio en la expresión de la cara, al afectar los músculos que controlan las expresiones faciales, tales como: la sonrisa, la mirada de reojo, el parpadeo o el cierre del párpado.
  • Caída del párpado o de la comisura de la boca. En ocasiones hay dificultad para comer o beber.

PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO

El médico Otorrinolaringólogo realizará un examen físico del paciente, lo que revelará la debilidad facial inferior o superior y, si ésta afecta a la frente, al párpado o a la boca. 

El médico especialista puede solicitar una serie de  pruebas complementarias, como pueden ser: 

  • Análisis de sangre. Se solicita para verificar si existe la enfermedad de Lyme o Sarcoidosis.
  • Punción lumbar. Se solicita cuando se sospecha de la existencia de una enfermedad sistémica.
  • RNM de la cabeza. Esta prueba radiológica se solicita en caso de que la parálisis facial no mejore después de varias semanas de tratamiento, o bien cuando se sospecha de la existencia de un tumor o una lesión craneal.
TRATAMIENTO p> En muchos casos, no es necesario llevar a cabo ningún tratamiento ya que en un 60-80% de los casos, la recuperación espontánea empieza normalmente de 3 semanas a 6 meses, a partir del inicio de los síntomas.
Si se establece un tratamiento, su objetivo primordial es aliviar estos síntomas.

El médico especialista en Otorrinolaringología será el responsable, una vez que ha diagnosticado dicha patología, en establecer un tratamiento adecuado a la gravedad de sus síntomas y siempre tratando de tranquilizar al paciente e informándole de que en la mayoría de los casos los síntomas remiten después de transcurrido un tiempo.

a. Tratamiento no quirúrgico - Tratamiento farmacológico

Los fármacos que se prescriben son normalmente corticosteroides y antivirales, para reducir el edema o inflamación, aliviando la presión en el nervio facial. . Dichos medicamentos se deben suministrar lo más rápido posible para que sean más efectivos, preferiblemente, en las primeras 24 horas de haberse iniciado la parálisis.

También se recetan analgésicos para aliviar el dolor y se pueden recomendar gotas o ungüentos para lubricar el ojo cuando no se pueda cerrar completamente, e incluso es posible que se necesite usar un parche en el ojo en el momento de dormir.

b. Tratamiento quirúrgico

La cirugía para aliviar la presión en el nervio (cirugía de descompresión) genera controversia y no se ha comprobado que realmente beneficie a las personas con parálisis de Bell.
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